Desarrollar las habilidades interpersonales de los estudiantes debe convertirse en una prioridad para toda la comunidad educativa, incluidos padres y profesores. Una educación emocional de calidad es esencial para que los alumnos sean capaces de enfrentarse a los retos diarios. Soportar el estrés de las actividades diarias, evitar el bullying o reducir los comportamientos autodestructivos son solo algunas de las ventajas que el SEL (Social and Emotional Learning) puede traer a nuestras aulas.

Aprender a vivir comienza en la clase, con la educación emocional

Niños y jóvenes pasan una enorme cantidad de horas en los centros educativos y rodeados de sus compañeros. Enseñarles a gestionar las diferentes situaciones que surgen en estos lugares les ayudará a no solo a convivir mejor, sino también a tener más éxito en el ámbito académico.

La educación emocional entra en las clases gracias al SEL

Para poder disfrutar de todos estos beneficios, el SEL ha sido estructurado en 5 puntos de trabajo o núcleos. Debemos trabajar todos ellos de manera consistente y equilibrada para que los alumnos puedan conseguir el desarrollo pleno. Cada uno de estos núcleos intenta mejorar diferentes aspectos de las habilidades cognitivas de los alumnos para conseguir un resultado completo.

1. Auto-conciencia

El primer núcleo de la educación emocional consiste en conocerse uno mismo. Los alumnos deben llegar a identificar sus fortalezas y sus defectos de manera realista. Así pretendemos crear una autoestima alta sobre una base firme. Además, en este momento buscamos que los jóvenes aprendan a identificar sus propias emociones, cuál es la razón de su aparición y cómo afectan éstas a su comportamiento.

2. Auto-gestión

Una vez identificadas las emociones propias, intentamos que los alumnos aprendan a controlarlas en diferentes contextos. Esta parte de la inteligencia emocional es muy útil a la hora de evitar comportamientos indeseables, como el estrés o los impulsos agresivos. Pero también es la parte que entra en juego a la hora de motivarse a uno mismo y de conseguir logros a largo plazo, como los académicos.

3. Conciencia social

Cuando hablamos de conciencia social en el contexto de la educación emocional nos referimos a la conciencia del grupo en el que vivimos y de la sociedad en general a la que pertenecemos. Este núcleo pretende desarrollar el conocimiento y la comprensión de las diferentes personas que conforman el mundo en el que vivimos. Trata de crear empatía para evitar las agresiones verbales y físicas en el aula y el racismo y la xenofobia en la sociedad.

4. Habilidades interpersonales

El cuarto núcleo de la educación emocional y el SEL consiste en enseñar a los alumnos a manejarse con otros individuos. Aquí trabajaremos las relaciones sanas, la comunicación adecuada, la crítica constructiva, la petición y oferta de ayuda, o la gestión de la presión de grupo.

5. Decisiones responsables

Por último, una vez hemos reforzado los cuatro aspectos anteriores de la educación emocional, queremos trabajar con los jóvenes la toma de decisiones. Este núcleo del SEL busca entrenarlos en la evaluación realista de hechos, la predicción de consecuencias de sus propios actos y la preocupación por el bienestar de sí mismos y de otros individuos.

La educación emocional entra en las clases gracias al SEL

La educación emocional es uno de los elementos más ignorados por nuestro sistema educativo y podría ser uno de los más importantes. Coleccionar una gran cantidad de conocimientos o habilidades sirve de poco si no somos capaces de vivir plenamente en el seno de nuestro grupo social y de la aldea global en que se ha convertido el mundo del siglo XXI. Y tú, ¿ya usas el SEL o técnicas de educación emocional en tu clase o tu hogar? Cuéntanos tu experiencia. ¡Esperamos tu comentario!

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