El aula del futuro no solamente incluye las nuevas tecnologías. Su principal objetivo es combatir la desmotivación de los alumnos y el abandono escolar temprano.

El vídeo y el audio, la realidad virtual y los videojuegos no son el culmen de la innovación educativa. El aula del futuro todavía tiene muchos aspectos y elementos que ofrecernos y que poner al servicio de un aprendizaje realmente funcional y eficiente. La tecnología es, por supuesto, uno de los pilares de la educación del futuro, pero sirve de poco si no prestamos atención a los procesos y al protagonismo que deben cobrar los alumnos.

La tecnología juega un papel fundamental en el aula del futuro

El aula del futuro no se puede separar de la innovación tecnológica. Las pizarras digitales, las tablets y los proyectores ya están bastante incluidos en el día a día de los alumnos. Ahora es el turno de los robots inteligentes basados en Arduino y Raspberry Pi y del siguiente paso de las tecnologías que ya usamos en nuestras aulas. Una muestra son las Smart Tables diseñadas específicamente para niños de 3 a 8 años. Se trata de pantallas del tamaño de una mesa que permiten la interacción de los alumnos, el uso multitoque y la interactividad inmersiva. Cualquier esfuerzo es poco si queremos convertir el aprendizaje en un proceso eficiente y entretenido.

El aula del futuro es un conjunto de aulas

El aula del futuro ya está aquí

Imagen: blog.educalab.es

Pero la tecnología por sí sola no puede representar la base de la innovación educativa. Debemos cambiar por completo el paradigma de la clase horizontal de tipo magistral. Tanto si apostamos por el aula invertida o por la gamificación, debemos comprender que el aula ya no es una e igual para todos. El aula del futuro podría parecerse mucho a ésta que nos proponen desde el INTEF (Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación). Esta aula está dividida en áreas más especializadas que el aula genérica, cada una de ellas cumple una función y los alumnos se dividen en grupos o trabajan individualmente en esas zonas en cada una de las fases del aprendizaje.

En el aula del futuro los profesores bajan de las tarimas

No debemos olvidar el que es quizás el aspecto más importante del aula del futuro: un nuevo paradigma de relaciones entre profesores y alumnos. Si hasta ahora la comunicación era unidireccional y el conocimiento viajaba desde el profesor hacia la totalidad de los alumnos, en el mismo momento y a la misma velocidad, ahora los papeles han cambiado. Los alumnos controlan el ritmo de aprendizaje gracias a la aula invertida y otras técnicas. Mientras tanto, el profesor asume los roles de moderador, guía, inspirador, facilitador u orientador. De la misma manera, los propios alumnos trabajan en grupos de diferentes tamaños y también comparten conocimientos. Por tanto, el profesor ya no es la única fuente de saber en el aula, sino que todos los miembros colaboran para desarrollarse y aprender.

Estos son solo algunos de los elementos que podrían formar parte del aula del futuro. Ahora es tu turno. ¿Cómo imaginas tú el futuro de la educación? ¿Qué aspecto crees que tendrán las aulas en unas décadas? ¡Esperamos tu opinión!

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