El mundo en el que vivimos ya no es posible sin todos los aparatos tecnológicos que nos rodean a diario. Las aulas solían ser un espacio que se resistía a la adopción de las TICs, pero esto también ha cambiado en los últimos años. Hoy en día las plataformas de aprendizaje, las pizarras digitales y las tablets o portátiles son compañeros de pupitre de la mayoría de estudiantes de nuestro país. Pero es importante no dejarse llevar por el brillo y la novedad de la tecnología aplicada a la educación. Debemos seguir reconociendo el papel de los profesores en la clase y encontrar un equilibrio entre tecnología y enseñanza humana. Podemos conseguirlo si tenemos en cuenta estos 3 aspectos.

1. Formar a los profesores es fundamental

Ya sabemos que los alumnos de hoy en día son nativos digitales y que los profesores son, en su mayoría, inmigrantes en el mundo de Internet y las TICs. Algunos se han integrado mejor que otros en este nuevo entorno y ejercen su profesión con bastante eficacia. Pero los rezagados necesitan una buena formación para comprender exactamente qué puede hacer una determinada herramienta tecnológica por su clase.

El equilibrio entre la tecnología y la enseñanza humana comienza por un buen conocimiento del software y hardware que se usa en el aula. Esto permite al profesor aprovechar al máximo las características de la herramienta. Le permite experimentar, arriesgarse y crear un entorno de aprendizaje nunca antes visto. Al fin y al cabo, ese es el objetivo de cualquiera que se plantea introducir las TICs en su centro.

2. Dar el control al profesorado

Un temor muy extendido entre profesores hoy en día es el de verse sustituidos por una máquina o un ordenador que haga su trabajo y les convierta en obsoletos e innecesarios. Si queremos encontrar el equilibrio entre la tecnología y la enseñanza humana, debemos desterrar este temor de entre los docentes y demostrarles que hoy en día son más necesarios que nunca. Esto se consigue cuando les damos control sobre las herramientas tecnológicas que usan en el aula.

Cada profesor debe ser capaz de elegir la herramienta que mejor se adapta a su asignatura, grupo o metodología. De la misma manera, los profesores no deben verse forzados a usar las TICs. Si les obligamos, lo único que conseguiremos será resistencia por su parte. Pero si les dejamos controlar qué usar, cómo usarlo y cuándo, serán los propios docentes los que desarrollen sus habilidades humanas alrededor de la herramienta digital.

3. Tener claro que la tecnología no siempre es la solución

El aprendizaje en entornos digitales a veces parece la respuesta a todas las carencias de nuestro sistema educativo. Pero si queremos un buen equilibrio entre la tecnología y la enseñanza humana en nuestras aulas, no podemos dar más peso a las herramientas tecnológicas que a los profesionales de la enseñanza.

La innovación en software y hardware educativo nos ha permitido superar una enorme cantidad de obstáculos. La información está más cerca que nunca y la comunicación es instantánea. Pero también existen problemas que una tablet o una plataforma digital no puede solucionar. Ahí entra en juego la habilidad del profesor experimentado, que ya se ha librado de la tarea de transmitir conocimientos, y puede centrarse en aspectos didácticos, psicológicos o metodológicos de la clase.

¿Cuál es tu opinión?

Estos tres aspectos son, en nuestra opinión, cruciales para alcanzar un buen equilibrio entre la tecnología y la enseñanza humana en la clase. ¿Y tú qué opinas?

¿Existe un buen equilibrio entre TICs y profesores en las aulas?

Sí, profesores y herramientas digitales se complementan a la perfección.
No, la tecnología debería tener un papel más importante en las aulas.
No, los profesores deberían recuperar el terreno que han perdido con las TICs en las clases.

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