Recientemente el equipo de Innova&Educación asistió al Salón de Tecnología para la Enseñanza, o SIMO Educación 2017. Este salón nos brindó la oportunidad de asistir a numerosas actividades relacionadas con el futuro de la educación, como charlas, ponencias y presentaciones. Pero una de estas ponencias nos llamó especialmente la atención. Por eso hoy queremos compartir con todos las impresiones que nos llevamos y lo que aprendimos escuchando a Francisco Mora hablando sobre Neuroeducación.

¿Quién es Francisco Mora?

Francisco Mora es una de las figuras más importantes con las que cuenta España hoy en día en el área de neurociencia aplicada a la educación. Es doctor en Medicina y Neurociencia, catedrático de Fisiología, doctor en Neurociencia por la Universidad de Oxford y divulgador científico. También es autor del libro “Neuroeducación. Solo se puede aprender aquello que se ama”. Desde el año 2010 investiga en España y en Estados Unidos en el campo de la Neurociencia y su relación con el aprendizaje y comparte sus conocimientos y conclusiones con el gran público.

¿Qué es la neuroeducación?

De forma muy breve, podemos definir la neuroeducación como una visión de la enseñanza basada en el funcionamiento del cerebro. La neuroeducación tiene como base la comprensión del cerebro humano para adaptar a él los sistemas educativos, en lugar de intentar adaptar el cerebro a la enseñanza que tenemos. Como dice el propio Francisco Mora, en este siglo XXI estamos presenciando el cambio a una cultura nueva. Una cultura basada en el método científico y el pensamiento crítico y creativo. Este cambio debe verse reflejado también en la manera en que enseñamos a las nuevas generaciones.

Francisco Mora nos habla sobre neuroeducación en SIMO Educación 2017

Sin alegría no hay aprendizaje

Esta es una de las fórmulas que nos brinda Francisco Mora en su ponencia y que debemos comenzar a recordar. Se trata de algo muy intuitivo que, sin embargo, ignoramos activamente como educadores. Los niños deben estar en el estado de ánimo adecuado para aprender. No se trata de entretenerlos ni de hacer que se rían porque sí y esperar a que aprendan. De lo que se trata es de no aburrirlos, de estimularlos de la manera adecuada para que las ganas de aprender salgan de ellos mismos. Como dice el propio Mora “Sin curiosidad no hay atención, y sin atención no hay conocimiento“.

La atención en el punto de mira

Si no podemos aprender sin prestar atención, ¿cómo podemos obligar a niños, adolescentes y adultos a estar atentos? Esa es una de las cuestiones que Francisco Mora plantea es un su ponencia y ofrece una posible solución. En su opinión, debe acabar la época en que las clases duran 50 minutos con 10 minutos de descanso entre ellas. Mora propone clases más cortas, pero numerosas, de entre 10 y 20 minutos con intervalos de 2 minutos.

De esta manera se busca romper la monotonía y focalizar la atención en diferentes objetos cada vez. En unos 15 minutos un profesor es capaz de transmitir el núcleo del conocimiento que se trata. El resto puede hacerse de manera individual, con proyectos o deberes, o de manera grupal, en un debate entre alumnos o una ronda de preguntas.

La memoria atencional es la mejor arma que tenemos para observar el mundo, absorberlo y empaparnos del conocimiento que nos rodea. Debemos darle la importancia que tiene y aprovecharla en nuestro favor siempre que sea posible. Solo de esta manera las clases dejarán de tener paredes sólidas y puertas cerradas y se convertirán en pistas de despegue para las mentes de los jóvenes.

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