¿Qué es la educación emocional?

La educación emocional es el proceso educativo por el que los alumnos de diferentes edades adquieren habilidades emocionales. Estas habilidades emocionales son muy variadas y se adquieren de diferentes maneras. Pero todas son esenciales para el desarrollo personal y el buen rendimiento académico. Entre estas habilidades emocionales podemos encontrar el autocontrol, la gestión de la frustración y la ira, la empatía o la reducción del estrés, entre muchas otras. Introducir la educación emocional en el sistema educativo ayudaría a reducir el impacto de problemas tan graves como el abandono escolar, el bullying, la apatía o la depresión entre los alumnos.

¿Cómo introducir la educación emocional en el aula?

¿Por qué es importante introducir la educación emocional en las aulas?

Introducir la educación emocional en las aulas es una innovación educativa con muchos beneficios. Gracias a ella los alumnos aprenden a cuidar de sí mismos y de los demás. Serán capaces de superar adversidades y no caer en comportamientos destructivos, como el consumo de drogas. Además, una correcta educación emocional ayuda a los alumnos a gestionar su propio proceso de aprendizaje. De esta manera están más preparados para llevar a cabo proyectos a largo plazo. Sabrán autocontrolarse en situaciones difíciles y gestionar su tiempo y sus recursos para ponerlos a trabajar a su favor.

¿Cómo comenzar a introducir la educación emocional en nuestra clase?

Una buena base

Es importante comenzar por los conceptos más básicos. Es mejor dedicar algunas sesiones a explicar las emociones básicas, como la alegría, la ira, la tristeza, el asco o el miedo. El objetivo es que los alumnos sean capaces de identificarlas en cada momento. Así podrán entender cómo afectan a su comportamiento, aunque sea de manera inconsciente. Una buena actividad para “principiantes” puede ser ver alguna de estas 10 películas.

El momento lo es todo

Elegir el momento adecuado para trabajar la educación emocional es otro punto clave. Los mejores momentos suelen ser los 10 primeros y 10 últimos minutos de la jornada. Esto ayuda a que la rutina diaria comience de una manera consciente, sabiendo dónde nos encontramos a nivel emocional y qué podemos hacer al respecto. Al final del día resumimos lo que nos ha ocurrido y cómo lo hemos llevado. Intentaremos aprender a hacerlo mejor al día siguiente. También es posible dedicar una hora semanal a trabajar las emociones en grupo. Existe una variedad de actividades que se realizan con toda la clase o con grupos más o menos numerosos y que ayudarán a desarrollar las habilidades emocionales de los alumnos.

¿Cómo introducir la educación emocional en el aula?

¿Dónde estamos y a dónde nos dirigimos?

Para introducir la educación emocional en nuestra clase con éxito primero debemos saber de dónde partimos. Es necesario identificar la condición inicial del grupo, los posibles problemas a tratar y las actividades más propicias para ellos. La edad del grupo también es un factor a tener en cuenta. Por suerte, existen también actividades de educación emocional muy simples que casi cualquiera puede llevar a cabo y obtener excelentes resultados.

Seguridad y emociones positivas

Por último, si queremos tener éxito a la hora de introducir la educación emocional en nuestra clase, es esencial que estemos seguros y confiados en lo que hacemos. No podemos pedirles a los alumnos que trabajen emociones si nosotros mismos no somos un ejemplo, aunque sea durante una hora a la semana. Compartir situaciones de la vida real y ejemplos de soluciones es una manera genial de enseñar con el ejemplo a la vez que creamos con el grupo una relación cercana y llena de comprensión y empatía.

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