El concepto de inteligencia emocional es algo que ronda las cabezas de muchos padres y docentes desde la década de los 90, cuando este término fue acuñado.

El intento de introducir la inteligencia emocional en el sistema educativo es lo que llamamos educación emocional. Conocer las propias emociones, saber qué ocurre en el propio cuerpo en cada momento y controlar las reacciones son competencias esenciales para los alumnos de todas las edades. Sin embargo, ninguna asignatura en nuestro sistema actual incluye estas competencias en el plan de estudios. No hay ningún momento asignado en los horarios escolares a tratar con el estrés, la depresión, la ansiedad o la ira.

educación emocionalEl resultado más visible de esta carencia es la altísima tasa de fracaso escolar que tenemos en España. Y no es de extrañar que esta tasa sea tan alta. Los alumnos están desmotivados, no consiguen controlar la presión de los exámenes y son reprendidos por fracasar. Es de esperar que el abandono parezca la solución más factible. Ese abandono y esa renuncia es lo que podemos ver reflejado en el corto “Alike”.

La educación emocional en “Alike”

“Alike” es un corto creado por Daniel Martínez Lara y Rafa Cano Méndez. Ganó el Goya 2016 en la categoría de Mejor Cortometraje de Animación y refleja a la perfección el mundo actual. En “Alike “podemos ver la vida cotidiana de Copi y Paste, padre e hijo, respectivamente. Copi es de color azul, oficinista y rendido a la rutina diaria del trabajo. Prácticamente no muestra emociones, y lo único que le importa es llevar a cabo su trabajo y asegurarse de que su hijo también lo hace.

Paste, sin embargo, es naranja, activo, emocional y vivaz. En el corto le vemos embobado escuchando a un violinista en un parque. Después le vemos dibujando el violinista y haciendo con los brazos como que toca el instrumento. Pero tanto su profesor como su padre se lo reprochan e intentan enseñarle “el camino correcto”. Pero un día Copi ve cómo su hijo ha cambiado, está triste y desanimado, y decide hacer algo para remediarlo.

Como podemos ver en este precioso corto, Copi comienza a dar valor a la educación emocional. Primero, toma conciencia de la importancia de las emociones. Son ellas las que nos diferencian de los demás, evitando que vivamos en un mundo completamente gris y monótono. Después, se da cuenta de cómo las artes y la expresión artística ayudan a la educación emocional. Por eso, aunque el violinista del parque ya no está, Copi decide imitarlo y que no pare la música. Por último, podemos ver cómo la educación emocional mejora la relación entre padre e hijo. No solamente comparten un interés, sino que son capaces de expresar sus emociones y preocupaciones y solucionarlos juntos.

Ahora es tu turno. ¿Qué opinas? ¿Es importante introducir la educación emocional en las aulas? ¿Están preparados los docentes para enseñar las técnicas necesarias? ¿Qué podemos hacer para introducir la educación emocional en nuestro sistema? Cuéntanos tu experiencia, queremos conocer tu opinión.

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