Si ya hablamos en un post anterior de la Inteligencia Artificial y su implementación en las aulas, esta vez queremos dirigir vuestra atención hacia la Realidad Virtual y las ventajas del aprendizaje inmersivo.

Asumimos que, tradicionalmente, la Realidad Virtual se reduce a actividades de ocio, de gaming o incluso a experiencias que solamente se darán una vez en la vida, como algo remoto que no llegará a nuestras casas o, en este caso, a las aulas.

Sin embargo, el momento está llegando y aquí te dejamos algunas de las razones por las que deberíamos empezar a considerar que el futuro está aquí.

 

  1. Vivir la experiencia.

 

Desde una excursión al Museo del Prado en Madrid, hasta un viaje espacial a Marte. Los estudiantes tienen entre sus manos la posibilidad de viajar sin salir del aula y experimentar la historia y la sociedad de lugares remotos en primera persona.

  1. Asimilación de conceptos.

La experimentación en primera persona implica que el alumnado no solo obtendrá una aproximación teórica frente a tablets y pizarras electrónicas. Sino que también vivirá hechos que el cerebro, ante la experiencia y discusión de los mismos, retendrá con mayor facilidad y efectividad.

  1. Autonomía grupal.

Agrupaciones y dirección: Uno explora, describe y analiza lo que tiene a su alrededor y otros preguntan en busca de respuestas. Los estudiantes trabajarán en grupo, se sentirán participantes activos de la actividad y finalmente podrán comparar todos los datos teóricos frente a los que se han vivido. Produciendo contenido que dé lugar a una mejor discusión y conclusión grupal, con la oportunidad de volver al lugar de destino.

 

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  1. Monitorización y personalización de la actividad.

El profesor tendrá la oportunidad de guiar como nunca antes ha podido hacer a sus alumnos: un estudiante de la facultad de medicina podrá ver a través de los ojos del cirujano los movimientos, los casos que se dan durante la intervención mientras recibe explicaciones detalladas y soluciona dudas que, de otro modo, no tendría posibilidad de solventar.

  1. Optimización de tiempo.

     Eliminados los factores externos y las distracciones, el alumno empleará todo su tiempo disponible en absorber lo que construye el mundo virtual en el que se encuentra. En discutirlo con sus compañeros, con el profesor.

     Además al no producirse un traslado físico, el tiempo se optimiza tanto en productividad como en la ausencia de factores como el cansancio que se produce tras un largo viaje.

  1. Motivación.

La suma de la experiencia, la percepción visual construida en detalle, el trabajo en grupo y la casi palpable asimilación de conceptos resultan en un potente motivador: ante el efecto lúdico, los estudiantes serán capaces de notar que su aprendizaje aumenta con todas las vivencias que ofrecen las nuevas tecnologías, más concretamente la Realidad Virtual.

Las posibilidades se vuelven prácticamente ilimitadas y la grandeza de descubrir de primera mano es un recurso que permitirá a alumnos y profesores crecer, valorar las diferentes sociedades y culturas  y, lo que al fin y al cabo buscamos cuando educamos: aprender.

Esta es solo una de las opciones que podemos plantear a la hora de Innovar en tu centro educativo. Aludiendo a Mike Wadhera: “La era de la información ha terminado; bienvenidos a la era de la experiencia”.

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