El sistema educativo finés lleva años en boca de los expertos de este campo. Pero, ¿qué es lo que diferencia a este sistema educativo del resto? ¿Puedes tú, como docente, aplicar algunas de las técnicas – no milagrosas – de la profesión más respetada del país nórdico?

 

En primer lugar, es importante comprender y asumir que debido a que cada sistema educativo está construido de forma diferente, hay un número limitado de técnicas que puedes implementar en tu clase.

Anteriormente hemos hablado de algunas como la educación emocional, que aunque no está ligada estrictamente al sistema finés, no deja de ser una técnica que te obliga a  observar y a trabajar con tus alumnos para determinar si existe algún problema y cómo prevenirlo o acabar con el mismo.

 

Dicho esto, veamos algunas de las herramientas de este logrado sistema educativo y cómo puede ser útiles en tu clase:

 

  1. Pide ayuda y colabora con otros profesores.

Como docente, sabemos que te preocupas a tu diario por tus alumnos. Los hay que van retrasados con la tarea diaria, los que tienen más dificultades para asimilar una materia u otra  y los que simplemente tienen problemas a la hora de establecer relaciones interpersonales.

Sabemos que gran parte de la dificultad de tu tarea también recae en el hecho de la cantidad de materia que hay que cubrir a lo largo del año escolar, de modo que nuestro consejo es que pidas ayuda.

 

En el sistema educativo finés, los profesores se apoyan los unos en los otros para cubrir las necesidades de los alumnos. Los docentes pueden organizar actividades conjuntas con las clases y los alumnos aprenderán unos de otros y, además, el comportamiento positivo se contagiara.

 

  1. Convierte las notas en algo secundario.

 

Que haya un sistema de graduación de exámenes y notas es, desafortunadamente, inevitable en el sistema educativo español, mientras que en el finés, en los primeros años de educación no existe. No obstante, te proponemos que trabajes para convertirlo en algo “secundario”.

Es decir, si la finalidad es que tus alumnos aprendan, no solo la materia, sino también a pensar, enséñales lo que supone conocer el mundo a su alrededor. Trabajos en grupo y actividades que despierten su curiosidad, como poder experimentar con sus propias manos, serán grandes recursos.

 

  1. Dedica tiempo a enseñarles a pensar.

 

Esta es la base del sistema educativo del país nórdico. La prioridad de los profesores es que sus alumnos aprendan a pensar por sí mismos y esto, por extraño que parezca, es muy a menudo al que olvidamos aplicar.

 

La profesión del profesor es, sin duda, una muy exigente y en muchas ocasiones está infravalorada. Sin embargo, desde aquí queremos animarte a dar lo mejor de ti mismo como decente por tus alumnos.

Por ello, no dejes de formarte, de investigar y de trabajar por el futuro de la sociedad. Recuerda que eres uno de los motores que la hace funcionar.

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